domingo, 30 de noviembre de 2014

Rodrigo Rey Rosa

Rodrigo Rey Rosa nació en Guatemala en 1958. Finalizados los estudios en su país, residió en Nueva York, donde se instaló tras abandonar Guatemala debido al ambiente `de violencia y crispación` que existía. Se matriculó en una escuela de cine, pero no llegó a terminar sus estudios. En su primer viaje a Marruecos conoció a Paul Bowles (1910-1999), en su taller de escritura. Residió unos años en Tánger periodo en el cual Bowles le tradujo sus tres primeras obras al inglés, lo que le permitió darse a conocer en el mundo anglosajón. Se ha dedicado también a la traducción al español de obras literarias, entre otras, las de este escritor y compositor norteamericano. Actualmente reside en Guatemala.
Rodrigo Rey Rosa es considerado uno de los mejores escritores actuales del continente americano. Sus obras han sido traducidas a otras lenguas, como el francés, italiano, alemán, danés, portugués y japonés. Destaca la obra del escritor guatemalteco por su originalidad, sobriedad y aparente transparencia que en nada recuerda a su inmediata tradición. La exigencia de la que hace gala en todas sus obras le han valido el reconocimiento de la crítica.

Severina
Un delirio amoroso. Así define su autor esta novela, en la que la monótona existencia de un librero se ve conmocionada por la irrupción de una consumada ladrona de libros. Como en un sueño obsesivo en el que se difuminan las fronteras entre lo racional y lo irracional, el protagonista se va adentrando en las misteriosas circunstancias que rodean a Severina y en la equívoca relación que mantiene con su mentor, a quien presenta como su abuelo, al tiempo que alimenta la esperanza de que la lista de libros sustraídos le ayudará a entender el enigma de su vida.

Los sordos
Los sordos se inicia con dos desapariciones: la de un niño sordo en un pueblo del interior guatemalteco y la de Clara, hija de un banquero rico y «amable tirano». ¿Hay alguna conexión entre ambos hechos? ¿Qué papel juegan Javier, amante de Clara y abogado de la familia, los guardaespaldas de Clara y de su padre, y los médicos que dirigen un hospital de prácticas sospechosas? ¿Es posible aún alguna forma de amor y de justicia en medio de la violencia? Un apasionante thriller que es también un retrato implacable de la Guatemala actual.

Imitación de Guatemala
Rodrigo Rey Rosa nos adentra en un universo que hoy trasciende las fronteras de Guatemala, pues, en palabras del autor, «todo el mundo es un lugar violento». En estas cuatro novelas policíacas escritas entre 1995 y el 2006, y que llevan por título `Que me maten si…`, `El cojo bueno`, `Piedras encantadas` y `Caballeriza`, demuestra un magistral manejo del suspenso. Las matanzas de indígenas en las montañas y el tráfico de niños, el recuerdo de un secuestro, el atropello de un niño por un conductor que se da a la fuga y la quema de un establo durante una fiesta ecuestre son sólo el punto de partida de estas cuatro historias que marcan un hito en la literatura latinoamericana contemporánea.

Un viaje al corazon de la naturaleza humana a traves de tres pequenas obras maestras.
Rodrigo Rey Rosa es un maestro a la hora de retratar las geografias que ha conocido y a los seres humanos que las pueblan. Marruecos, la India y las antiguas tierras mayas en la selva de Centroamerica acogen las novelas aqui recogidas.
Lo que sono Sebastian, La orilla africana y El tren a Travancore (Cartas indias): tres historias para viajar y atesorar.
Las novelas guatemaltecas ambientadas en la selva del Peten, en Africa del Norte o en el sur de la India pueden no tener el encanto de lo extrano, pero deben llamarse, en rigor, exoticas, declara el autor en su introduccion a este volumen memorable.

Un thriller hipnótico y sensual que nos lleva de Tánger a Patmos, de Mountain View a Estambul, y nos hace reflexionar sobre la era de violencia extrema que vivimos.
La nueva novela de uno de los más grandes autores contemporáneos.
«Una literatura de los sentidos y del conocimiento esencial. Sensual y moral. Leer para disfrutar casi irracionalmente.» J. Ernesto Ayala-Dip, El Correo Español
Un escritor mexicano visita en Tánger a un viejo amigo que le confiesa que su hijo Abdelkrim se encuentra en apuros. También le confía una bolsa con varios casetes de audio en los que se relata la historia del muchacho marroquí, un joven prodigio de las matemáticas y la tecnología becado en una universidad de Estados Unidos y seleccionado para seguir un programa especial de la NASA. Junto a los casetes, recibe una tarjeta de memoria con documentos en árabe que deberá decodificar. A medida que penetra en la historia de Abdelkrim, descubre que está siendo perseguido y que se encuentra en el centro de una conspiración cósmica.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Mitomanías argentinas

Mitomanías de la educación argentina. Crítica de las frases hechas, las medias verdades y las soluciones mágicas - Emilio Tenti Fanfani / Alejandro Grimson

Se sabe que en cada argentino se esconden un director técnico de fútbol y también un “experto” en educación, capaz de diagnosticar los grandes problemas de la escuela y prescribir recetas mágicas para solucionarlos. Todos nos sentimos autorizados a hablar de la educación, porque fuimos a la escuela o porque volvimos a ella como docentes o como padres. El problema no es que opinemos, sino que esas opiniones se conviertan en estereotipos, que en un extremo consideran a la educación como la culpable de todos los desastres nacionales y, en el otro, como la única institución sagrada que nos queda.
“A la escuela pública de antes asistían todos, desde el hijo del obrero hasta el hijo del médico”, “Antes la educación era de mejor calidad, y además había orden y disciplina”, “Hay que adecuar la escuela a las demandas del mercado”, “El maestro perdió autoridad”, “La educación mejoraría automáticamente si se invirtiera más”, “La culpa la tienen los sindicatos”, “La política no debe entrar en la escuela”… Todos alguna vez oímos, pronunciamos y hasta defendimos ideas como estas. Y no es raro, porque son comunes en los medios de comunicación, en las salas de profesores, en la sobremesa del domingo o en las charlas de café. Son nuestra mitolandia educativa.
Con reconocidas trayectorias en los campos de la educación y las ciencias sociales, Alejandro Grimson y Emilio Tenti Fanfani revisan cada una de esas creencias, no para levantar un dedo acusador o para demostrar que son enteramente falsas, sino para analizarlas y contrastarlas con datos y argumentos. Si se han convertido en arraigados lugares comunes, es porque tienen su parte de razón y tocan un nervio de la sociedad. Lo malo es que, con su pretensión de verdad absoluta, se han vuelto auténticas mitomanías que nos impiden pensar. Por eso, antes que ignorarlas, hay que ponerlas en cuestión para construir, sin prejuicios, la educación que merece una sociedad que aspira a ser democrática e igualitaria.

Índice
Agradecimientos
Introducción

1. Mitos de la decadencia educativa
Todo tiempo pasado fue mejor. Si recuperamos la escuela de hace cien años, la Argentina será una potencia. Las pruebas PISA muestran que toda la educación está mal,. La educación pública igualaba. A la escuela pública de antes asistían todos, ricos y pobres. La escuela del pasado incluía a todos y había menos deserción escolar. La educación de antes era de mayor calidad. Antes había orden y disciplina.

2. Mitos sobre los alumnos
A los alumnos de hoy no les interesa nada. Los pobres no pueden aprender. La culpa de todo la tiene la familia. Los padres de hoy no colaboran con la escuela

3. Mitos sobre los docentes
Lo que falta es vocación. El docente Superman. Hay que profesionalizar a los
docentes. Los docentes se están proletarizando,. La docencia es una ocupación cada vez menos prestigiosa en la sociedad. La docencia es un oficio para mujeres. Los maestros trabajan poco y tienen muchas vacaciones. Hay que tomarles examen a los maestros. Sólo las empleadas domésticas y los pobres quieren ser docentes. A los docentes hay que pagarles por rendimiento. La culpa la tienen los sindicatos.

4. Mitos sobre lo que la escuela debe enseñar
A la hora de decidir sobre los contenidos escolares, todo es relativo. Las culturas populares son tan valiosas como el programa escolar. Hay que adecuar la escuela a las demandas del mercado de trabajo. A los pobres hay que enseñarles oficios, educarlos para la vida y el trabajo. La función principal de la escuela es formar en valores. Lo importante es desarrollar la conciencia crítica. No hay nada que transmitir, porque el conocimiento rápidamente se vuelve obsoleto. La política no debe entrar en el aula.

5. Mitos sobre la autoridad, el orden, la disciplina y la violencia escolar
La escuela ya no es un templo del sabe. El maestro ya no tiene autoridad. Los
alumnos de hoy tienen demasiados derechos y pocos deberes. Ya no hay disciplina en las instituciones escolares. La escuela es como la cárcel, limita la espontaneidad y la libertad del niño. Hay demasiado autoritarismo en la escuela. Cada vez hay más violencia en las escuelas. Las escuelas públicas son las más violentas, especialmente las de sectores bajos. La escuela privada viene zafando. La crisis de autoridad de la escuela empieza en las familias.

6. Mitos sobre la escuela pública y privada
Las escuelas privadas son mejores que las públicas. Carece de importancia que crezca la inscripción a escuelas privadas. Cada escuela debería tomar sus propias decisiones sin interferencias del Estado

7. Mitos sobre la educación y la igualdad
La escuela es el mejor medio de ascenso social. La escuela debe premiar y castigar según el esfuerzo. Más acceso al sistema educativo siempre implica más igualdad. Masividad y calidad son dos términos irreconciliables.

8. Mitos sobre las soluciones mágicas para la educación
Todo se resuelve con educación, 183. Sigamos el ejemplo chileno. Para mejorar la educación hay que evaluarla. En la sociedad (y por lo tanto también en el sistema educativo) todo tiene que ser participativo. Las computadoras e internet deshacen lo que la escuela hace. La escuela educa, pero el enorme poder de los medios deshace sus logros. Con las nuevas tecnologías se resolverán los problemas de la educación.

9. Mitos sobre el presupuesto y el federalismo
O bien todo se resuelve en Pizzurno o bien la educación básica es competencia
exclusiva de las provincias. Existe un sistema integrado de educación en el ámbito nacional. La educación mejora si se invierte más. El gasto en educación es ineficiente.

10. Mitos sobre las universidades
Las universidades europeas son muy superiores a las argentinas. Hay que mejorar la posición argentina en los rankings internacionales. Los años sesenta fueron la época dorada de la universidad argentina La universidad por sí misma genera oportunidades de movilidad ascendente. A la universidad sólo accede una pequeña elite. El ingreso irrestricto a la universidad garantiza la igualdad de oportunidades. La autonomía de las universidades debe ser absoluta. Las universidades necesitan adecuarse a la evaluación y la demanda

Agenda para el futuro: cierre y aperturas

Referencias bibliográficas

Mitomanías argentinas. Cómo hablamos de nosotros mismos - Alejandro Grimson

Cuán profundamente argentino es insultar cotidianamente a la Argentina. Y sin embargo…, como dice una conocida canción, este rasgo de identidad tiene su contracara: la argentinidad al palo, “La calle más larga, el río más ancho, las minas más lindas del mundo... Que el Che, Gardel y Maradona son los number one, y argentinos ¡gracias a Dios! También Videla y el Mundial 78, Galtieri y ‘los estamos esperando’. ¿Yo?... ¡Argentino! Del éxtasis a la agonía oscila nuestro historial. Podemos ser lo mejor, o también lo peor, con la misma facilidad”.
En Mitomanías argentinas, Alejandro Grimson se atreve a un original ejercicio de introspección: ofrece una lista abierta de mitos y los revisa uno por uno para hacerlos “caer”, para que muestren lo que tienen de vulnerable, de falso, de argumento insostenible, de repetición machacona. ¿Es cierto que los argentinos descendemos de los barcos, así como los mexicanos descienden de los aztecas? ¿Son los paraguayos, peruanos o bolivianos los responsables del desempleo en la Argentina? ¿Fuimos la nación más europea de América Latina y una maldición nos arrojó al basurero de la periferia? ¿Brasil o Chile están en el camino correcto y la Argentina no deja de cometer errores?
No importa que los mitos sean de derecha o de izquierda, religiosos o laicos, patrioteros o extranjerizantes: son bombas de tiempo que hay que desactivar para que el rompecabezas argentino se organice sobre bases plurales y para que el debate público no quede encerrado en Mitolandia. Grimson nos convence de que tener una mirada más compleja y cabal de nosotros mismos es un primer paso para construir una sociedad mejor.

Acerca de la argentinidad
El colmo: decir por decir. Nota sobre los mitos.

Mitos patrioteros
La Argentina es un país europeo. La unidad nacional se basa en el territorio. La Argentina debería tener la extensión del Virreinato del Río de la Plata. Bolivia y Paraguay son países de indios. Brasil, país de negros, playas y carnaval. Uruguay es una provincia argentina. Allá, en América Latina.... La hermandad
latinoamericana. América Latina es Macondo. ¡Vamos ganando!. La argentinidad al palo.

Mitos decadentistas
Todo tiempo pasado fue mejor. La Argentina estaba predestinada a la grandeza; debería haber sido Canadá o Australia. Debemos seguir el modelo chileno. Mirá Brasil: ellos sí tienen políticas de Estado. Estamos condenados al desastre. Hay que refundar el país sobre nuevas bases. Los políticos argentinos deberían hacer un pacto de la Moncloa. "Qué país de mierda” y “La Argentina sólo tiene una salida: Ezeiza”. Argentina no puede desarrollarse debido a la idiosincrasia de los argentinos. El que no se enoja pierde.

Mitos de lo nazional
Lo nacional es nazional. Somos ciudadanos del mundo; debemos superar el parroquial amor por lo local. En el mundo global, las naciones están en proceso de desaparición.

Mitos racistas
En la Argentina no hay racismo (porque no hay negros). Un país “sin negros” donde la mitad es “cabecita negra”. Un país sin indios. La nueva inmigración
es boliviana y paraguaya. En la época de la Argentina integrada los inmigrantes se argentinizaban. Los argentinos descendemos de los barcos. Somos un
crisol de razas. La sangre determina la cultura.

Mitos de la unidad cultural de la Argentina
La Argentina tiene una madre patria: España. La Argentina es un país católico. El tango es la música nacional. Los argentinos somos un pueblo politizado. Mitos sobre la Capital versus el Interior Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires. Los porteños gobiernan el país. Hay dos Argentinas.

Mitos de la sociedad inocente
“Me afanaron”, o la fábula del “fueron ellos”. El corrupto es el otro. La sociedad argentina es una víctima inocente del Estado. El golpe y la dictadura fueron obra exclusiva de los militares.

Mitos sobre el Estado bobo
El Estado está en proceso de desaparición. El Estado no puede administrar empresas eficientemente. Lo privado funciona, lo público está descuidado. Tendríamos que imitar a los países a los que les va bien. Necesitamos reglas claras si queremos que las empresas prosperen.

Mitos sobre los impuestos
En este país, el único gil que paga los impuestos soy yo. Lo que pagamos de impuestos se lo lleva la corrupción. Que los impuestos los paguen los ricos. El teléfono es uno de los impuestos más caros.

Mitos sobre el peronismo
Perón fue un tirano. Sólo los peronistas entienden el peronismo. Asado con parquet. Marchan por un choripán. Los pobres votan por clientelismo. Toda crítica al Partido Justicialista o a un sindicato es gorila.

Mitos sobre los sindicatos y las luchas sociales
Ya no hay clases sociales ni modos de organización tradicional. Los pobres y los trabajadores hacen paros por cualquier cosa. Los sindicatos son el obstáculo para el desarrollo argentino. En democracia hay libertades políticas para todos.

Mitos del granero del mundo
El campo produce la mayor parte de la riqueza nacional. Los del campo la tienen asegurada. Con el crecimiento sostenido de la economía se resolverán los problemas sociales del país
.
Mitos sobre el poder de los medios
Los medios reflejan la realidad. Los medios construyen la realidad. Los medios no tienen influencia, los consumidores interpretan los mensajes como quieren. Las nuevas tecnologías democratizan la comunicación. Todos los medios tienen un signo político definido. La política sólo sucede en los medios.

Mitos del falso igualitarismo
Todos somos clase media. Todos los hombres nacen iguales. Los pobres y los ricos tienen igualdad de oportunidades. Todos somos el gran DT. Hay que
igualar hacia arriba.

Epílogo: Mitolandia
Agradecimientos
Lecturas para profundizar

Byung Chul Han

Byung-Chul Han (o Pyong-Chol Han, nacido en 19591 2 en Seúl, Corea del Sur) es un escritor en idioma alemán de origen coreano, filósofo, experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.


En el enjambre
¿De qué modo la revolución digital, internet y las redes sociales han transformado la sociedad y las relaciones? Han analiza las diferencias entre la «masa clásica» y la nueva masa, a la que llama el «enjambre digital». El «enjambre digital», a diferencia de la masa clásica, consta de individuos aislados, y carece de alma, de un nosotros capaz de andar en una dirección o emprender una acción política común. La hipercomunicación digital nos aleja más del otro, bajo la ilusión que nos acerca, y destruye el silencio que necesita el alma para reflexionar y ser ella misma. Se percibe solo ruido, sin sentido, sin coherencia. Todo ello impide la formación de un contrapoder que pudiera cuestionar el orden establecido, que adquiere así rasgos totalitarios. «El hombre teclea en lugar de actuar», dice Han. Hemos sometido las máquinas que nos explotaban, pero ahora «son los aparatos digitales los que nos esclavizan, transformando todo lugar en un lugar de trabajo.» Se ha dejado atrás la Biopolítica y nos dirigimos a la era de la Psicopolítica, . El psicopoder es más eficiente que el biopoder ya que, con ayuda de la vigilancia digital, controla y mueve a las personas desde dentro, incidiendo en los procesos psicológicos inconscientes.

La agonia de Eros
Insistir en el rendimiento no puede más que hacernos caer en la decepción, tan frecuente en la sociedad actual. Para Han, la principal causa del desencanto no es el aumento de las fantasías sino que las elevadas expectativas. Queremos rendir, disfrutar al máximo, con lo cual no es extraño que la realidad venga después revestida de un aire decepcionante. Pero eso no tiene nada que ver con la fantasía (“el porno, que en cierto modo lleva al máximo la información visual, destruye la fantasía erótica”), sino con la ausencia de una negatividad que nos obligue a salir de esa dinámica repetida. Sólo la aparición del Eros, que es la aparición del otro, rompe con esa tarea contable y mecánica. Sólo la existencia de un otro no instrumentalizable puede sacarnos de ahí, afirma Han.

La sociedad de rendimiento, como sociedad activa, está convirtiéndose paulatinamente en una sociedad de dopaje. Entretanto, el Neuro-Enhancement reemplaza a la expresión negativa «dopaje cerebral». El dopaje en cierto modo hace posible un rendimiento sin rendimiento. Mientras tanto, incluso científicos serios argumentan que es prácticamente una irresponsabilidad no hacer uso de tales sustancias. Un cirujano que, con ayuda de nootrópicos, opere mucho más concentrado, cometerá menos errores y salvará más vidas. Incluso un uso general de drogas inteligentes, según ellos, no supone ningún problema. Sólo hay que establecer cierta equidad, de manera que estén a disposición de todos. Si el dopaje estuviera permitido también en el deporte, este se convertiría en una competición farmacéutica. Sin embargo, la mera prohibición no impide la tendencia de que ahora no sólo el cuerpo, sino el ser humano en su conjunto se convierta en una «máquina de rendimiento», cuyo objetivo consiste en el funcionamiento sin alteraciones y en la maximización del rendimiento. El dopaje sólo es una consecuencia de este desarrollo, en el que la vitalidad misma, un fenómeno altamente complejo, se reduce a la mera función y al rendimiento vitales. El reverso de este proceso estriba en que la sociedad de rendimiento y actividad produce un cansancio y un agotamiento excesivos. Estos estados psíquicos son precisamente característicos de un mundo que es pobre en negatividad y que, en su lugar, está dominado por un exceso de positividad. No se trata de reacciones inmunológicas que requieran una negatividad de lo otro inmunológico. Antes bien, son fruto de una «sobreabundancia » de positividad. El exceso del aumento de rendimiento provoca el infarto del alma. El cansancio de la sociedad de rendimiento es un cansancio a solas ( Alleinmüdigkeit ), que aísla y divide.

La sociedad de la transparencia
Ningún otro lema domina hoy el discurso público tanto como la transparencia. Según Han, quien la refiere solamente a la corrupción y a la libertad de información, desconoce su envergadura. Esta se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. Las cosas se hacen transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y se despojan de su singularidad. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual. Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico, el centro penitenciario imaginado por Bentham en el siglo XVIII, donde el vigilante puede observar ocultamente a todos los prisioneros. El cliente transparente es el nuevo morador de este panóptico digital, donde no existe ninguna comunidad sino acumulaciones de Egos incapaces de una acción común, política, de un nosotros. Los consumidores ya no constituyen ningún fuera que cuestionara el interior sistémico. La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez.

El aroma del tiempo: Un ensayo filosófico sobre el arte de demorarse
Byung-Chul Han reflexiona en este ensayo sobre la crisis temporal contemporánea, en diálogo con Nietzsche y Heidegger. La fugacidad de cada instante y la ausencia de un ritmo que dé un sentido a la vida y a la muerte, nos sitúa ante un nuevo escenario temporal, que ya ha dejado atrás la noción del tiempo como narración.
Según Byung-Chul Han, no estamos ante una aceleración del tiempo, sino ante la atomización y dispersión temporal —a la que llama disincronía—. Cada instante es igual al otro y no existe ni un ritmo ni un rumbo que dé sentido a la vida. El tiempo se escapa porque nada concluye, y todo, incluido uno mismo, se experimenta como efímero y fugaz. La muerte es un instante más, lo cual invalida la vivencia de la muerte, en Nietzsche y Heidegger por ejemplo, como consumación de una unidad con sentido.
El presente libro sigue el rastro, histórica y sistemáticamente, de las causas y síntomas de esta disincronía. Pero el final del tiempo como duración narrativa no tiene por qué traer consigo un vacío temporal. Al contrario, da lugar a la posibilidad de una vida que no necesita de la teología ni la teleología, y que a pesar de ello tiene su propio aroma. Pero para ello es necesario un cambio. En palabras de Byung-Chul Han, «la crisis temporal solo se superará en el momento en que la vita activa, en plena crisis, acoja de nuevo la vita contemplativa en su seno.»

La salvación de lo bello
Lo pulido, lo liso, lo impecable, son la seña de identidad de nuestra época. Son lo que tienen en común las esculturas de Jeff Koons, los smartphones y la depilación. Estas cualidades ponen en evidencia el actual "exceso de positividad" del que habla Han en otros ensayos, pero que aquí enfoca y desarrolla en el campo del arte y de la estética.
¿Por qué hoy en día gusta tanto "lo pulido"? —se pregunta Han. Porque no daña, no ofrece resistencia. Lo bello digital constituye un espacio pulido y liso de lo igual, un espacio que no tolera ninguna extrañeza, ninguna alteridad, ninguna negatividad.
Lo bello natural se ha atrofiado en lo liso y pulido de lo bello digital. Hoy nos hallamos en una crisis de lo bello en tanto que se lo satina, convirtiéndolo en objeto del «me gusta», en algo arbitrario y placentero, que se mide por su inmediatez y su valor de uso y de consumo.
Pero sin la negatividad del quiebre de lo otro, queda obturado el acceso a lo bello natural y anulada la distancia contemplativa. La belleza es rezagada. No es un brillo momentáneo, sino que alumbra en silencio, y a través de rodeos. A la belleza no se la encuentra en un contacto inmediato. Más bien acontece como reencuentro y reconocimiento.

Filosofía del budismo zen
Byung-Chul Han busca hacer explícita la filosofía que está implícita en el budismo Zen, y lo hace a través de la comparación con los filósofos más destacados de la filosofía occidental.
Byung-Chul Han nos propone en este ensayo sobre el budismo zen que es posible reflexionar de modo filosófico sobre un objeto que no implica ninguna filosofía en sentido estricto. Aunque el budismo Zen se caracteriza por su actitud escéptica con el lenguaje y el pensamiento conceptual, Han propone que podemos dar vueltas lingüísticas en torno a su uso del silencio y el lenguaje enigmático. Para ello, Han recurre a la comparación como un método que saca a la luz el sentido.
La filosofía del budismo Zen se alimenta de un «filosofar sobre» y «con» el budismo Zen, con el objetivo de desarrollar conceptualmente la fuerza filosófica que le es inherente. La filosofía de Platón, Leibniz, Fichte, Hegel, Schopenhauer, Nietzsche y Heidegger, entre otros, es confrontada con los puntos de vista filosóficos del budismo Zen.

Topología de la violencia
En este ensayo, Han profundiza su análisis de la sociedad del cansancio y de la transparencia, buscando sacar a la luz las nuevas formas de violencia que se ocultan tras el exceso de positividad.
Hay cosas que nunca desaparecen. Entre ellas se cuenta la violencia. Su forma de aparición varía según la constelación social. En la actualidad, la violencia ha mutado de visible en invisible, de frontal en viral, de directa en mediada, de real en virtual, de física en psíquica, de negativa en positiva, y se retira a espacios subcomunicativos y neuronales, de manera que puede dar la impresión de que ha desaparecido.
Pero la violencia se mantiene constante. Simplemente se traslada al interior. La decapitación en la sociedad de la soberanía, la deformación en la sociedad disciplinaria y la depresión en la sociedad del rendimiento son estadios de la transformación topológica de la violencia.

Psicopolítica
El filósofo Byung-Chul Han dirige ahora su mirada crítica hacia las nuevas técnicas de poder del capitalismo neoliberal, que dan acceso a la esfera de la psique, convirtiéndola en su mayor fuerza de producción. La psicopolítica es, según Han, aquel sistema de dominación que, en lugar de emplear el poder opresor, utiliza un poder seductor, inteligente (smart), que consigue que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación.
En este sistema, el sujeto sometido no es consciente de su sometimiento. La eficacia del psicopoder radica en que el individuo se cree libre, cuando en realidad es el sistema el que está explotando su libertad. La psicopolítica se sirve del Big Data el cual, como un Big Brother digital, se apodera de los datos que los individuos le entregan de forma efusiva y voluntaria. Esta herramienta permite hacer pronósticos sobre el comportamiento de las personas y condicionarlas a un nivel prerreflexivo. La expresión libre y la hipercomunicación que se difunden por la red se convierten en control y vigilancia totales, conduciendo a una auténtica crisis de la libertad.
Según Byung-Chul Han, este poder inteligente podría detectar incluso patrones de comportamiento del inconsciente colectivo que otorgarían a la psicopolítica un control ilimitado. Nuestro futuro dependerá de que seamos capaces de servirnos de lo inservible, de la singularidad no cuantificable y de la idiotez -dice incluso- de quien no participa ni comparte.

La expulsión de lo distinto
Los tiempos en los que existía el otro han pasado. El otro como amigo, el otro como infierno, el otro como misterio, el otro como deseo van desapareciendo, dando paso a lo igual. La proliferación de lo igual es lo que, haciéndose pasar por crecimiento, constituye hoy esas alteraciones patológicas del cuerpo social. Lo que enferma a la sociedad no es la alienación, la sustracción, la prohibición ni la represión, sino la hipercomunicación, el exceso de información, la sobreproducción y el hiperconsumo. La expulsión de lo distinto y el infierno de lo igual ponen en marcha un proceso destructivo totalmente dife­rente: la depresión y la autodestrucción.
Este nuevo ensayo de Byung-Chul Han rastrea el violento poder de lo igual en fenómenos tales como el miedo, la globalización y el terrorismo, que son los que caracterizan la sociedad actual.

Por favor, cierra los ojos
Hoy día, el exceso de información, de transparencia y de rendimiento nos ha conducido a un tiempo incapaz de callar ni de concluir ningún proceso, un tiempo que ya no exhala ningún aroma. Pero el pensamiento no es posible sin silencio. Para poder pensar y concluir, hay que poder cerrar los ojos y contemplar. «Hoy es necesaria una evolución del tiempo, que produzca otro tiempo, un tiempo del otro, que no sería el del trabajo, una revolución del tiempo que devuelva a este su aroma.»

Sobre el poder
En relación con el concepto de «poder», sigue reinando el caos teórico. Frente a todo lo que el fenómeno tiene de obvio tenemos todo lo que el concepto tiene de oscuro. Para unos, poder significa opresión; para otros, es un elemento constructivo de la comunicación. El poder se asocia tanto con la libertad como con la coerción. También se asocia con el derecho y con la arbitrariedad.
En vista de esta confusión teórica, Han afirma que es necesario hallar un concepto dinámico de poder capaz de unificar en sí mismo las nociones divergentes respecto a él; una forma fundamental de poder que, mediante la reubicación de elementos estructurales internos, genere diversas formas de manifestarse. De esta forma, quitaremos al poder esa fuerza que se basa en el hecho de que no
se sabe exactamente en qué consiste.